Diozpas
En algo coincidíamos, no todo era siempre un prólogo barato de cómo poner la mesa de las contradicciones justo a la hora en que se hace la digestión, como si fuera un entretenimiento que sólo hace hincapié en el cuerpo. Una vida cargada con plomo y aventura de sociólogo; omnisciencia sobre la pantalla; animales olfateando la vía láctea, instinto neutro convalecido y fortuna de más; más que nada, una fortuna en la manera de combinar sonrisas, en estar de acuerdo con lo tuyo y vos con lo mío.
Coincidíamos primero en los inoportunos planos subjetivos; la hipocresía que la película nos transmitía era extremadamente insoportable. Y esa simbología barata de atar el cuello del mundo con la pobreza mental del hombre hasta degollarlo. El mundo cae y se va de la vía láctea mientras vemos un gatito con el hocico encima de un charco blanco. Después nos fuimos y charlamos, mientras nos íbamos charlábamos y también cuando ya no nos íbamos, cuando nos sentábamos en torno a una plaza media feúcha con algunas hamacas que me hacían recordar la infancia y la infancia que me hacía recordar el tiempo y el tiempo que me hacía recordar el espacio. Tanto espacio y tan poco tiempo que pasó y que hay en este momento. Todo parecía asociarse y culminar de vuelta en el dialogo. Mis pensamientos subrayaban el aspecto peyorativo de la vida y mi dialogo hacía de mí, por el contrario, una imagen más optimista, como si me subiera a un subibajas con otro yo y entre los dos lo mantuviéramos derecho en el aire.
-Hay algo que no comprendo Lorena, uno ve todo esto; el frío, la vida, la noche, la plaza (bueno esto no se ve tanto) pero siempre con cierto grado de egoísmo que termina limitando su verdadero significado, y así entramos a sentir soledad, desprecio por algo que no se si debería provocarnos eso. Fijáte, la plaza se construyó seguramente de día como espacio diferente, natural, para que los chicos se diviertan y de noche uno la ve tan triste; además con el invierno; por Dios, como cambian las cosas y los efectos corroídos que se producen en mi interior.
-Ahora sí que no te entiendo, vos que siempre comprendés todo...
-Yo no comprendo nada, que decís; pero me doy cuenta de esto, que no comprendo nada, cuando estoy con vos Lorena. Ahí noto una diferencia casi metafísica, un emblema degradado en forma de alma; que se puede ser feliz siendo conciente de todo esto
-¿De qué? Un espacio feo y frío es siempre un espacio feo y frío, por más que lo deduzcas con alguien que te gusta
-Si, me gustás
-A mi me gusta más el cine, estás más abrigada, tenés un lugar lindo para sentarte como si estuvieras en casa, y encima te alejás un poco de ver lo mismo. Siempre estás, o que ves lo que pensás o que ves esta realidad de mierda.
-Pero Lorena, acabamos de salir rajando; mierda, que en ves de ver eso prefiero la realidad
-Si si, pero igual. Junta todo el cine que viste y comparálo con toda la realidad que viste, apilálos por sensación, que me decís
-Yo no recuerdo todo eso, te estoy hablando de esto, del presente. Una película termina y ya se transforma en recuerdo; lo que vi ayer también, las sensaciones se confunden, están todas adentro de mi cabeza, encima la mayoría de las veces me juegan en contra, no tiene sentido, yo te digo que la compañía, estar con alguien en este momento, sirve para que mañana halla acumulado otra alegría y así borrar pensamientos confusos
-Me quedo con el cine y con vos también tarado, yo te traducía lo que me dice mi corazón al oído
-Y yo lo que mi corazón me esconde
-Yo te contaba siempre todo lo que me decía mi tía María José, te acordás
-Si, al pedo, eran todas cosas vacías
-Re contra vacías, pero el hecho de hablar, nosotros siempre hablamos y en los silencios estamos pensando algo que lo hacemos saber al rato
-No es verdad, hay cosas que nunca te dije Lorena
-Es difícil de creerte, a vos no te hace falta engañarme, no te conviene, vos necesitás decírmelo, sacarlo de tu mente para que le des paso como bien decís a la felicidad
-Si, pero hay cosas que no, es alegría pura e individual, no se puede compartir
-Bueno si, la familia, la siesta, algo que suena muy cursi contarlo
-No Lorena, a veces siento que la salsa sobre un bello semblante es más interesante, una máscara que denota mejor los rasgos de la pasión verdadera
-¿Qué? por eso te digo, el cine y los actores, además me lo estás diciendo o sea, me lo estás contando y decías que lo ocultabas
-En forma de metáfora Lorena, para que puedas comprender otra cosa, no es lo vos decís y dejálo así, ya está
-Creí que siempre podíamos confiarnos todo
-Yo también, pero ¿no te das cuenta que nunca coincidimos en nada Lorena?
-Sí, me doy cuenta, eso es lo que nos mantiene unidos
-Unidos y desunidos
-El complemento perfecto, como ese símbolo chino
-Somos almas incompatibles Lorena
-Sin embargo estamos acá, ¿acaso no compartimos la misma noche? Mirá como nos cubre, parecemos hijos de una misma sombra enorme; además estamos abrazados, los cuerpos se quieren Daniel y yo te quiero todo contradictorio. Que pareces y no pareces, yo se que vos a mi no me escondiste nada nunca. La salsa y todo eso no es más que una comida que preparaste con sensaciones, poemas, ilusiones por ahí
-Compartimos el abrazo, ¿eso es demasiado?
-¿Te parece poco? la vida no es más que un abrazo, se busca eso, después vienen los motivos
-El abrazo, en este momento, es la única prueba empírica que tengo de que sea de noche
-Claro Daniel
-Es un dato que me cae del tobogán introspectivo, o el de la plaza que se yo
-Claro Daniel
-Es un abrazo que lo siento en el alma, Lorena tenés razón
-Por supuesto Daniel
-Y ahora, ¿que hacemos?
-Hablamos, como siempre
-Yo nunca te oculté nada
-Yo si Daniel
-Entonces contámelo
-No puedo Daniel, son cosas que las cuento a través de mi cuerpo; la oscuridad profunda de la noche me hace ver mejor las cosas
-Te veo tan hermosa Lorena, por mas que me ocultes tu cuerpo veo la belleza emanar de tu voz, tu voz es tu cuerpo, nunca me ocultaste nada, además el abrazo, no te olvides que con esto me lo contás
-Nos contradecimos Daniel, por eso estamos juntos. Seremos un caso particular
-Muy particular, estamos entre la vida y el cine, solo tu vos ilumina en este momento todo lo que puedo llegar a ver, no comprendo, no recuerdo como era tu sonrisa ¿acaso importa eso? Te quiero sin forma, con el abrazo y una vos y nada más
-Salgamos Daniel
-Salgamos Lorena
Se levantaron y se fueron casi arrastrándose por la fuerza de los brazos
Caminaron hasta el alba charlando sobre cine francés, amigos y problemas con el destino; las frases, otra noche, el chocolate de menta y las fantasías humanas. Se dieron cuenta y de golpe que lo que a ellos les pasaba tenía todos los matices de una historia, o más bien las sobras de una historia que estaban en la cabeza de algún guionista interesante, aunque Lorena siempre se negaba a creer lo que decía Daniel: Una historia en la cabeza de su tía María José



