En diez días
Mujer orgullosa en el podestá
Del tobogán bajan sueños eternos, pero niños
Que nunca conseguirán la inmortalidad siendo grandes y dioses
Me es ajeno dormirme sin leer un fragmento de luna
En diez días la mujer retornará a la clase ingrata de la realidad, de la cuna
Me es ajeno querer siempre olvidar
Cuando vague la pregunta si responder todo lo abarca
Y si plasmo sobre todo el acontecer
Mis manos superan el arte que pueda llegar a lograr
Diez días le basta al cielo para darse cuenta que trama el amor
En diez días la noche hizo de ellos un cuento susceptible
El arpa supuesto que almacena su melodía
en la escasa pretensión de la joven vida en aprender
Lloramos cada día por el secuestro de un rumor
Un rumor que causa terror en la intención que tiene de ser creído
La melancolía solloza, su fiel amiga la alegría se ofende y se marcha, ofertándose con las amargas especias sembradas al divino dolor
¿Cuanto costará el retorno hacia los sueños eternos?
Aunque aún sigan varados en el tiempo merodeador
A nadie se parecen si bien trate de ver en ellos razón alguna
para llevarlos de vuelta a su lugar de origen fantástico
En diez días la magia fue hechizada por el descubrimiento
El menor de mis lunares desafiado por el inmenso sol de tu alma
Consecuencia es siempre esperar a tener paciencia
Porque la causa injusta no espera nunca el poder de la ansiedad
Y tu alma presencia el prolijo mamarracho de obedecer siempre la envidia pretenciosa
En diez días fui el hijo de un hijo romántico,
que a la luna adoptó como hermana
y a cada estrella ofreció la palma, el dedo y un anillo
uniendo padre y madre en un solo matrimonio eterno
En diez días amanecí sofocado por el orgullo de pertenecer al presente
Y la mujer en el podestá, con su ruleta de siglos,
sacaba siempre el número pasado de moda
En diez días no hay poder que adopte forma de mundo
Y la foto que me había sacado con él
se guardaba en el cajón de los viejos prestigios,
recuerdos que al llover estropeaban el aposento de mi juventud
En diez días todos eran años
y nadie era el reflejo eterno del tiempo y el azar.
Diez días que parecen tener el ancho de la eternidad
y el largo de los sueños



