La huella hostil de mi alma
Dejé jocoso, la huella hostil de mi alma
y su forma quedó estampada en el lodo de tu pantano;
¿Pero notaste aquel gramaje lapidario
bendecido con el agua oscura de la santa lluvia?
Tu camino prosiguió erguido hasta el cutis ornamental de un cadáver oculto.
Hasta el cielo apático hundido en su falta de luz milagrosa
Su pieza negra, clandestina,
Ve nacer mazos de rosas y plantas color tabaco
que impiden la mano del sol y el puño de un ángel
Lamentos se ciernen y me consideran ajeno a la posibilidad y espiarte
El juego impío se manifiesta más allá del río de vidrio
Vacío de alcohol y olor a botellas podridas de dar reflejo como garantía
Tu espectro de laurel quiso entrar en el plato putrefacto que sabe a muerte,
condimentar el escarceo de mar satánico donde el alma divagante suele meterse
Bañarse en la huella hostil de mi alma no es un crimen de causa perpetua;
pero su estadía termal se halla cerca de tu delito
Y se conecta con la raíz diabólica del antro manantial
El agua oscura de la santa lluvia permite liberarte de tu camino inconexo
Lleno de pieza negra y cadáveres desenfrenados
Camino sucio de tierra hirsuta que no deja desprender tu espectro de laurel
Dejé jocoso, la huella hostil de mi alma
pero elegiste el sabor a suerte del plato putrefacto
Aunque bendiga el vasto peregrinar,
Y ornamente tu sendero maltrecho



