La misa del nativo
En el ying y el yang
soy ventrílocuo, mi sello vanidoso
Mi libertad de alcoba, tradicional, de reliquia,
sin embargo, augura el caos desenfrenado en el ártico del dolor
La extensión del réquiem, es necesaria,
Lluvia de cenizas musicales
funeral que el mundo abarca
Y en su barca mi santo en clave de sol
acompaña la melodía que silban mis penas de adentro hacia fuera.
De mar hacia tierra
Mi canela condimenta la vida sin tierra, sin riqueza
conservando su aroma espiritual
que no compra almas con el oro sucio de un valor intransigente
La misa del nativo, halla en la tierra su lugar.
Y la quimera palpita sangre de Dios
En los rayos, arterias de mi sol
Agua transparente de verde ingrediente
corre por las venas del monte ceremonial
Mi libertad de alcoba, de quimera
haya así su libertad.





