Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

Sepultado

por Alejandro
viernes, 04 de julio del 2008 a las 21:29
guardado en

   Me quiero comprar una cruz, ya tengo la V de Victoria y una colección de recuerdos: tierras con las que el pasado me sepultó.

        Aquí veo la paz; está muy oscuro como para sentirla y ya no me concede gritos para tirar al aire libre.

        Me enteré que ahora, las cruces, vienen con lamparitas hacia adentro. Antes las vendían sin luz; ¿y si uno le teme a la oscuridad? ¿Cómo van a olvidar que las flores no sustituyen al día, que de noche se parecen o son iguales?

        Es un poema bastante oscuro, lo sé; pero yo había encargado una cruz para vivir en el núcleo del sol; y sin embargo aquí estoy, viviendo sin luz, sin agua, con la paz que ya no la imagino.

        Hay dos sonidos que me mantienen con ganas de seguir acostado: el de las llaves y la vos de las propias manos al escribir; y ya compuse algo más alegre de lo que se pueda pensar, están todas en clave de sol y enchinchadas en el alma, yo prefiero una cruz artificial antes que el negro natural de la sepultura. Es muy simple; salgo, vendo las sobras con las que mi corazón se abastece, y regreso sin envidia y sobre todo, con la cruz que más me conviene.

        Me muero por vivir otra vez, y recordar que los recuerdos me sepultarán algún día.

Escondiendo ojos,un favor para el amor

por Alejandro
viernes, 04 de julio del 2008 a las 21:28
guardado en

 La noche palpitante, entre el amor y la sombra de humo

¿Hacia quien viene el preferido, por si fuera de madrugada?

Como insiste el rocío a la mañana

Enfrente una rareza de sentidos con ojos que vinieron de más

En la enfermedad de los Galápagos y la misa pasada de copas

¿Habré sido la analogía perfecta; fricción entre la obviedad por el Oh!?

Una escala en rojo pequeño, sube al mástil por el infierno que le sobra lugares para dormir en paz

Es en eso que me confundo, porque la llave abre pero la pena se cierra con clamor

Me encierro en el círculo de la rutina y el proverbio. A veces recuerdo la noche, como la galera del mago y se me aparece, solo sin mirar, aquel horario perdido bastante ayer.

Y en el bolsillo, el amor (una bandera de pañuelo),

para no llevarlo a la vista de todos

Llamado ser noche

por Alejandro
viernes, 04 de julio del 2008 a las 21:27
guardado en

 A juzgar por el color, su capacidad aún lo siente en el pálido membrillo de la cobardía

Emprende un juego con refugio y escobas de dados

El comodín es incapaz de ayudar en su huída preparatoria

Se besa el tablero y rompe en pedacitos la mejor carta olvidada en los dedos de su cabeza

Atraviesa los mares desnivelados, encima las orillas instigan ser profundas a fuerza de pulmón de piedra

Una reveladora nota, que proviene del setenta. Tiene unas alas escondidas detrás del carburador

Y devuelve los centavos porque la entrada al cielo es gratuita, por ahora...

Y avanza, por el aroma. Los cueros afinados con el oído del sol. El sombrero lo ayuda a distinguir, que hay algo llamado ser noche.

Se puede ver que allá viene, en su palacio con ruedas de jardines. En su duplex formado de a dos cartas repetidas en la misma jugada.

La manera de haber ganado, comprando los ojos con poca migaja; números extraviados en la letra que evapora el presente, en la blanca gaviota chusma que lo arrima a la orilla más profunda de juego en estado de paraíso

Usando los pies

por Alejandro
viernes, 04 de julio del 2008 a las 21:25
guardado en

La infancia de Iván, Andrei Tarkovski

 Pise mi secreto para esconderlo de los que buscan alguna moneda.

Me quede parado varios tiempos, mientras acariciaba el tupido brillante, soez

Probé con la mente de mis pies, todos afuera. Además entro la voz con la puerta cerrada, no hacía falta la piedad del cuerpo retocado

Un coro profeta auspiciaba la gaseosa; beber en el secreto, en el dormitorio que duerme

Había niños que preferían saber más sobre el pasado. Los quien preguntaban cuando vienen

Y los que vienen responden con preguntas que llevan la gloria y el significado de las ensaladas

Por un invitado me olvide como llegar a la fiesta,

como entonar una melodía pegada al televisor menos propagandas igual:

                                        "inocente promesa en el salón de un asilo".

Así fui siendo estado, entrevista e informe para resaltar el coraje de los inválidos más valientes

En el redacto, la querella y la granada de mano,

los cuerpos reclamaban el secreto y mis pies ya no alcanzaban a cubrirlos

Sería capaz en hallar una seriedad, del palacio una moneda, la luz infinita tensada a la broma

Sería capaz de llevarlo a la mano, al hombro que el loro pagó como alquiler una semana.

Cuento de los hermanos imaginarios (segunda parte)

por Alejandro
sábado, 14 de junio del 2008 a las 23:27

          Anocheció temprano aquel día de los hermanitos imaginarios, fecha patria que sólo rendía homenaje a dos pequeños sujetos envueltos en las sombras y un cielo de celofán oscuro. Enchufado por éste, el velador de la luna resplandecía mientras sus ojitos se apagaban muy de a poco. Temores a la oscuridad absoluta eran conocidos allá arriba, tanto por la luna como por las mismas estrellas que también iban encendiéndose y haciéndole una gauchada a las fuerzas tectónicas de la iluminación nocturna.

         Enormes lunares de un cuerpo celeste se debatían el terreno para cultivar aún más señales y nuevas manchas de nacimiento crecían como nebulosas en forma de planos paradisíacos.

         Y los dos entraban al mismo sueño de la mano vaya saber uno de qué misterioso espectro. Alguien más podría haber tenido implicancia en la construcción de una utopía tan ingeniosa como la hermandad que los unía. Sin embargo todo estaba congelado; silencio y noche reinaban la plaza de los hermanos. Radios, alarmas y leves movimientos de las hojas ejecutados por la brisa maestra quedaban afuera de esta ceremonia novedosa y un poco gótica.

         A las tres de la mañana el hermano mayor abrió sus parpados con una suavidad muy sutil. Cuando pudo contemplar más o menos su nueva realidad (la convivencia con los sueños se había transformado en la insignia a seguir de su alma) despertó a la hermana con un grito muy extraño y frontal: Piiii! logrando que ella se levantara muy rápidamente y percibiera el estado en el que se encontraban (paraísos nocturnos sólo se ven arriba) Entonces emprendieron el camino de vuelta a casa. Caminando iban ahora, siguiendo una estela de rayo lunar, una mecha blanca de una bomba sin tiempo ni con explosión, más bien la mecha de un hogar que iba a explotar de emociones y bubuleadas cuando llegaran.

         Nunca habían pasado tanto tiempo juntos, y pensaba el hermanote cómo iban a lograr aguantarse de ahora en más. En otra vida quizá (pensaba) me toque ser un bonito animal domestico, una tortuguita, un roble o pino perdido en alguna postal plausible de ser placentera para los ojos. Pero se daba el gusto y nadie se lo iba a sacar, un gusto infinito de poder en esta vida compartir cada paso junto a ella.

         -Prometo robarte los cordones. Le dijo en una especie de susurro que se perdió en la conciencia de su hermanita.

         No caía no caía. Qué querrá decir este hermano bubulero y con pretensiones de llegar antes que yo a mi colchoncito. Claro! Me quiere usurpar la habitación, quitarme mis hermosos cordones rojos y todavía ni siquiera llegamos a la esquina.

         -Hacen juego con mi corazón herma. Hoy en día hay que tener estilo y conjugarlo con nuestro interior.

-No me quieras convencer vos (respondió su hermana frunciendo las cejas y mirándolo seriamente) haciéndote el poeta, que a decir verdad faltan demasiados pero vos lo usas para enmascararte y avivarte, apropiándote de las cosas lindas que me compra mama.

         -Mentira mentira mentira mentira! Gritaba el hermano mirando con los ojos apretados y cerrados de cara a la noche estrellada, y pegaba saltitos que implicaban el deseo de ser más chiquito que ella.

         -Quiero tus mediecitas, quiero tus remeritas y tu ponchito, porque tengo celos de tu propia ropa, está siempre pegada a vos, mientras tu querido hermanote tiene que esperar a que vuelvas o mandarte mensajitos preguntándote obsesivamente con quien estás o por donde andás metida.

         Su hermana se empezó a reír descaradamente, sabiendo que todo aquello eran farsas que la cabecita de su pobre hermanito construía "bajo el designio de un instinto fabuloso" La hermana no paraba de reírse porque sabía que su hermano la quería tanto tanto que hacía el ridículo diciendo bubuleadas.

         Eran altas horas de la noche, pero la pequeña siestita los había despabilado bastante. Los dos estaban bajo el efecto de la luna hechizante y caminaban y caminaban como marionetas cariñosas de algún creador que tenía ganas de ver un espectáculo que valiera la pena. Durante el resto del recorrido la hermanita le contó algún que otro secreto guardado que tenía. Su hermano llegó a pedirle un curso acelerado de francés al enterarse de aquella dote que su hermana poseía prodigiosamente.

         Cuando llegaron a la puerta, su hermana sintió que la salida del alba estaba a minutos de poder presenciarse. El trayecto había sido verdaderamente largo y acogedor, sin bondis a la vista, alguno que otro habían visto pero cargados de fantasmas y sombras, muy misteriosos por así decirlo, carentes de números que paraban con solo mirarlos (parecían querer llevarse a uno a pasear por otro mundo sepulcral)

         A la hermana se le había ocurrido esperar a que saliera el sol, juntar a sus padres en el cielo, juntar a toda la familia aunque sea un instante. Pero el hermano ya se había metido adentro como una rata grandota que está a la búsqueda de un maravilloso pedazo de queso parmesano.

         -Ufa herma, vení para acá! Bueno, Otro día será mama... Miró de soslayo a la luna, se mordió con las paletas el labio inferior sacudiendo la cabeza al mismo tiempo y entró resignada, hallando terrible hermanote recostado como si fuera un feto sobre su colchón, un bebe que no sólo había nacido para ocupar su lugar en el mundo (ese colchón que su hermana tanto cuidaba) sino también para saber en qué momento hablar y en cual cerrar el pico y aprovechar la ocasión para ganar el turno. Su hermanita abrumada, se limitó a darle con toda su fuerza una paliza en la nalga izquierda, y como tenía tanta hambre se fue derecho a la heladera donde descansaba una rica torta de frambuesa y alguna que otra cosa que se pudiera considerar desayuno bien bien matutino.

         Ellos no volvían de una noche de escabio, pero si alguien entraba en ese momento a la casa podría haber confundido fácilmente la situación con un estado de resaca patógeno. Su hermano haciendo ronquidos irritantes que daban la sensación táctil de una espuma asquerosa y su hermana recostada en una silla y con las piernas levantadas en una ventana, con la mirada lista para contemplar la salida del sol.

         Los primeros rayitos dieron en su frente y con sus pies, ya envueltos en pantuflas rositas con elefantes, empezó a juguetear tapando y destapando el disco del sol, haciendo efímeros eclipses que le provocaron una leve sonrisita con mucho Noni encima.

         De repente la sombra de su hermano (henchida de oscura vagancia) se estampó sobre la pared, a la derecha de su hermana.

         -Hermanote! Dijo la hermana bajito, casi como una tosesita. ¿No estabas ronroneando? Y tiró sus manos hacia atrás para que éste pueda tomárselas.

         -Si, dijo el hermano con una voz bronca que en otros tiempos había tenido cierta elegancia y jovialidad.

         -Vení, acercate a la ventana, mirá que lindo el solcito, aguantáme acá que voy a buscar más torta. Su hermana se levantó y se dirigió de vuelta a la heladera de la cocina.

         Otra vez quedaba su hermano totalmente solo, en esa pieza, con los ruidos de fondo de una hermana intentando cortar el postre sobre un plato de vidrio. Un hermano que contemplaba por fin el regreso del alba; perplejo y dormido, con los hombros cansados y los brazos caídos sin movimiento alguno. Especie de trance con la naturaleza, con el cosmos y la idea de tener finalmente una hermana a sus espaldas. Que lindo momento pensaba. Extraño momento! que había empezado el día anterior cuando se miraba al espejo y se acomodaba lo mejor que podía sus cabellos, cuando se relamía y barajaba sus deseos de conocerla. Cartas del destino humano que por fin caían sobre la mesa de la felicidad.

         Volvía la hermana con los brazos ocupados y perfumados de frambuesa.

         -Herma (empezó a decir ella) ¿no se puso a pensar si estamos acá de verdad (parecía ahora iluminada por su costado más filosófico) si no seguiremos dormidos? Siento todo un poco extraño; el brillo del solcito parece más intenso; las pantuflas más calentitas y esta torta demasiado rica cuando yo pensaba que no era tan así (y pasó la lengua por encima de su mano derecha, tan sabrosa por el perfume que traía el postre).

         -Herma (concluyó) ¿no seremos acaso la creación de algún vago escritor que canaliza sus nostalgias en una hoja, construyendo hermanos y hermanas y soles y postres de mentirita?

         Su hermanote no le respondía, seguía reposando en el aire, vaya a saber uno si había prestado atención a las fantásticas reflexiones de su hermana que ahora volvía a sentarse de nuevo en la sillita de la ventana.

         Mientras se acomodaba su pelo con un gomita miraba a su hermano fijamente y después de hacer varios intentos más por traer al hermano de vuelta al mundo continuó refiriéndose al supuesto escritor navegante de los sueños y mares de palabras (con las que hacía grandes olas de imaginación para alojar en la orilla la creación de estos dos hermanos espumosos pero dulces; glotones pero generosos; extraños pero felices a su modo).

         Finalizado este viaje de intrigas en el que su hermanota se había sumergido, habló él por fin, sin descuidar por ello el modo con que lo hizo. Porque se vio claramente como sus ilusiones por retomar al colchón de su hermana habían quedado en el olvido. Despabilándose efusivamente se acercó a los hombros de su hermana, besó cada uno de ellos y luego hizo lo mismo en su frente.       

-Hermana somos imaginarios, siempre lo supe y vos también, eso no quita que fuéramos enviados por alguien. Todos, en definitiva, son enviados por alguien, sean o no imaginarios. Necesito creer hermanita que usted está muy lejos de ser algo meramente imaginario, pero si lo fuera, aproveche y mire su corazón, como lo estaba haciendo yo hace un ratito, mientras usted hablaba pensando que yo no la oía. Estaba mirándome hermana, viendo de frente mi alma, metiendo la cabeza en ese pozo tan insondable como es el alma. Y tan parecida a la suya era! Que me dio un chucho el pensar que seamos simples palabritas perdidas en un papel o en la mente de otra persona.

         Y así fue como su hermana comprendió y respondió al abrazo que su hermano le había dado. De ahora en adelante, ¿qué cosa podría presentarse como algo más verosímil que ellos?, ni siquiera un escritor de carne y hueso echando tinta en alguna parte del tiempo y del espacio. No había nada que representara mejor un cariño tan real como el que se tenían ahí, prendidos en esa piecita por la luz de un solcito ya típico de madrugada tibia que presagia un día agradable.

         Desayunaron oficialmente una hora más tarde (bien puesto llevaban su condición de glotones) y salieron por la misma puerta que su hermano consideró varias horas antes como punto de largada para lograr el trofeo del colchón.

         Afuera, libres de toda competencia y soplamocos, se despidieron afilando sus cachetes, golpeándose despacito tres veces las cabezas. Qué difícil despegarlos! Siameses unidos a la melancolía de un saludo que se hacía eterno. Su hermana subió al Bondi finalmente y éste arrancó, echando una humareda que dejó al hermano totalmente envuelto en una nube negra.

         Y así fue como se largó él caminando, haciendo terrible contraste con la inmensidad celeste que tenía encima de su cabeza; sabiendo que de ahora en más, si se venía alguna de esas tormentas que tanto miedo le producían, no le iba a quedar otro remedio que dormir con la cara pegada a los piecitos de su hermana.

Ce le Alejan

por Alejandro
domingo, 25 de mayo del 2008 a las 21:25
guardado en

Madonna, de Edvard Munch

 Ce le alejan muertos porque uno de ellos siente demasiada pasión. Ce le alejan. También están vivos, aquellos tuvieron una misteriosa forma de conocerse.

         Y todo quedó sin cuerpos. El silencio contra la palabra que insiste y se obsesiona por llegar hasta las mismas ramas de la muerte.

         El silencio que piensa y espera del otro lado. No parece desesperado, aunque los silencios muchas veces lo sean. Y la palabra insiste, le ruega y se arrodilla ante los pies del silencio; le ruega y se vuelve a arrodillar; le ruega de nuevo y esto se vuelve rutinario.

         ¿Existirán otras formas de jurar? Aquí esta metido el amor, que expira una confluencia de sensaciones desconocidas en el universo. Aquí está inevitablemente algún miembro de la muerte inyectando un color espantoso en el alma de la palabra.

         Adentro lloran los niños como órganos envejecidos, miran hacia arriba donde está el corazón; pero este es un Dios que también esta llorando y que todavía no ha cumplido la edad necesaria para que deba llevar atuendo humano. El humano está afuera, muerto de un frío existencial, con la palabra en los ojos. Y la obsesión de cada palabra es también una obsesión por llorar y no poder hacerlo por alguna extraña enfermedad ponderada.

         Los muertos, Ce le alejan; pero ellos no están muertos y los vivos se les acercan demasiado. Y ciega es la confianza que se da en años, o al menos podría llegar a serlo, mientras que cinco días bastan a veces para intimidar demasiado.

         Váyanse todos a la eternidad y vuelvan renovados que los años cada vez parecen más cortos. Ce le alejan, lejos de todos, una tarde donde todos estaban, justamente en la eternidad, con reposera y sombrilla y el mar a sus pies, como si todos hubieran de colarlo algún día en ese intento de jarro que lleva el nombre de imaginación y se muestra como el mas apropiado para vivir de veras en la eternidad.

         Me presento con el único movimiento que de antaño decía cosas nuevas, lejos del mar, lejos de todos.

         Ce le alejan, pero éste ultimo esta solo, siente el deseo insondable de estar con ella (aunque aparezcan juntos en el título del poema)

         ¡Y cuanto amor desaprovechado como para cubrir planetas y babear estrellas de tamaño natural! Cuanto amor que tiene para darle y son estas cosas las que producen formas nuevas de concebir a la muerte, ángulos inesperados que surgen ahora con bastante sentido. La terrible ceguera de un alma hecha solamente de manos. Manos creadas con la sola condición de buscar, durante toda la vida una gemela.

         La perturbación inmensa y racional de los sentidos. El sufrimiento forma parte de sus planes, o quizá, inconcientemente, su plan sea sufrir y ya no hablemos por favor de palabras ni de silencios. 

Violeta violenta

por Alejandro
viernes, 23 de mayo del 2008 a las 05:47
guardado en

Violeta violenta

"Pintar esta ausencia con lagrimas violentas, pintar esta presencia con lagrimas violetas"

 

El violeta no es un color, es una forma violenta de expresar las cosas. Es un golpe a la imaginación,

un insulto al odio, una oración cincelada, musculosa y tonificada.

Me veo reflejado en una laguna que construí con lágrimas violetas. A la que luego le puse un puente

(para gravitar sobre mi desecho); a la que luego le di peces y algas ociosas que vivían en el templo

ya inundado de mi alma.

Violenta mi forma de callar, violenta mi forma de mirar a los espejos que me muestran sus bolsillos

vacíos, cuando saben que me deben de hace tiempo varios tiempos y rostros de juventud.

Violenta es mi forma de abrir la ventana y lanzarme de espaldas a mi cama. Rebotar tres veces porque

tiene siglos de resortes, porque tiene siglos de paz y descanso perpetuo.

Me he buscado y me busco siempre que la luna (ahumada por una niebla de ceniza violeta) se sienta

encima de mis hombros para tejerse otro mantel estrellado.

Nunca me he buscado en el entorno de colores estoicos y superficiales, en el entorno que prefiere

eludir la pasión y el cruel pero real acuerdo de los sentidos expuestos al dolor espiritual.

Y tal vez me llegue a buscar cuando prenda mi velador y se ilumine mi cuarto de violeta.

Tal vez me siente sobre mi almohada y me ensucie los ojos de lágrimas, sabiendo que los sueños, aunque

insistan en ser violentos y tensos, se terminan siempre desvaneciendo, frunciéndose como cabellos que

anhelan volver a dormirse sobre mis hombros.

Lloro porque no pude continuar abrazándote al violeta; deseo perdido en lo inmenso y onírico de cada

noche, y que equivalía a la única posibilidad de poder tocar ese cuerpo tuyo y bello hasta la medula

de tu propia sombra. Esa silueta fantasmal que ahora recorre mi cuarto pintando de violeta esta

ausencia, esta presencia misteriosa y desconocida.

La huella hostil de mi alma

por Alejandro
domingo, 27 de abril del 2008 a las 04:13
guardado en

Dejé jocoso, la huella hostil de mi alma
y su forma quedó estampada en el lodo de tu pantano;
¿Pero notaste aquel gramaje lapidario
bendecido con el agua oscura de la santa lluvia?

Tu camino prosiguió erguido hasta el cutis ornamental de un cadáver oculto.
Hasta el cielo apático hundido en su falta de luz milagrosa

Su pieza negra, clandestina,
Ve nacer mazos de rosas y plantas color tabaco
que impiden la mano del sol y el puño de un ángel
Lamentos se ciernen y me consideran ajeno a la posibilidad y espiarte

El juego impío se manifiesta más allá del río de vidrio
Vacío de alcohol y olor a botellas podridas de dar reflejo como garantía

Tu espectro de laurel quiso entrar en el plato putrefacto que sabe a muerte,
condimentar el escarceo de mar satánico donde el alma divagante suele meterse

Bañarse en la huella hostil de mi alma no es un crimen de causa perpetua;
pero su estadía termal se halla cerca de tu delito
Y se conecta con la raíz diabólica del antro manantial

El agua oscura de la santa lluvia permite liberarte de tu camino inconexo
Lleno de pieza negra y cadáveres desenfrenados
Camino sucio de tierra hirsuta que no deja desprender tu espectro de laurel

Dejé jocoso, la huella hostil de mi alma
pero elegiste el sabor a suerte del plato putrefacto
Aunque bendiga el vasto peregrinar,
Y ornamente tu sendero maltrecho

Sobre el blog

El blog de alesurro

Una manera de esquivar el horror;  imagenes que se han manifestado increiblemente, circulando por los resquicios de la realidad, imagenes que debieron pertenecer al dolor de un pasado que no se ha consumado sino en la eternidad rompiente, donde los fantasmas tienen el privilegio de vivir orgullosos mostrando sus heridas mortales. Una manera de esquivar el horror, las presencias inhóspitas. Escribir es algo así como taparme los ojos; es un juego para esquivar mis propios fantasmas, fantasmas de palabras; es una paradoja, porque a medida que los voy generando, voy seduciendo a mis ojos para que fuguen hacia dentro, se escondan de sus propios horrores (que no precisamente tienen que carecer de belleza).

Y así mis manos se vuelven omniscientes, porque al mismo tiempo que me cubren de ellos, los crean sin cesar, los adoran y los visten una y otra vez, como si fueran angelitos a los que hay que cuidar y hacerles infusión de tinta.

 

Todas las obras están legalizadas en Dirección Nacional del Derecho de Autor

 

Ver ficha del blog en OboLog

Login

Comentarios

Inacabados (Angeles)
asi q anduviste por el infierno y volviste para contarlo? tengo ganas de saber lo de Itati......(31 oct)
Lago de Parda (Yakely)
     Hola mi buen amigo, cómo estás? Sabes? Me gusto mucho este cuento... Tango que se me vino las ......(28 oct)
La vida de Brenda (Yakely)
Vaya Historia de Brenda... Me gusta esta parate de la historia, tiene alma y sobre todo reflexión ......(27 oct)
Inacabados (Yakely)
Hola Amigo, Cómo estás? Espero de corazón te encuentres bien... Seguro estas bien verdad?Ten una ......(27 oct)
Y a las hojas de los árboles dedico mi traición (betzaida)
que crees tu si ponemos 5 ojas de arbol en una bolsa plastica y otras 5 en unas servilletas por dos ......(04 oct)

Más comentados

Vengo a reprocharte (de parte de tu alma) (4)
Nunca de tu vida viste salir al alma dar un paseo por ahí. Ella vestía con algodón de mármol; los ...
Fragmentos de una carta infinita para Wendy (4)
 …que nacen de mi vida para postrarse en recuerdos tan reales como el presente mismo, ...
Alejan (3)
Animismo sobrecargado de impulsos secretos, en el callejón de férreos espantos que a la sombra ...
Más fragmentos encontrados (2)
...Y me dejas pensando tanto en la muerte que, a decir verdad, es mejor pensarla ahora cuando se ...
La conformación y el fracaso de un guión ficcional (2)
Caía del cielo una supuesta alegoría sobre la esperanza, y después de haberme abotonado con infame ...

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google