Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

Entre primos y la búsqueda de extraños presagios

por Alejandro
jueves, 17 de septiembre del 2009 a las 16:46
guardado en

 

Respondió en un abrir y cerrar de labios, como si se negara al compromiso ofreciendo una carta de disculpas que dura horas. La pregunta había sido muy compleja pero él solía decir que lo efímero está siempre vivo y más cuando se intenta poner las cosas en el peor lugar y más complicado de todos. Fantasía (detrás de la puerta que daba al cuarto de Pedro) pudo llegar a oír aquella notable respuesta y mejor que nadie, fue ella pariente de las ventajas que traería nuestra decisión implícita en eso que a Pedro le gustaba llamar el gueto mágico entronado en la sustancia de la alegría.

         Fantasía salió corriendo, abrió la ventana y me hizo una seña para que golpeara la puerta.

         -Señora, estoy buscando a Fantasía, ¿no sabe si está?

         Esta mujer, que había sido la primera persona en salir a ver quien era, tenía la cara muy compulsiva y la piel como demasiado sintética para que yo pudiera frisar en apariencia alguna edad cercana al tiempo que llevaba con vida.

         -No, señor, y perdone pero en este momento no puedo atenderlo-. Se escuchaba que de fondo sonaba Pedro con quejas imperecederas. La señora, madre biológica de estos dos revoltosos jóvenes (aunque, a decir verdad, tenían la misma edad que yo) media hincha pelotas y media River Plate, giró su rostro de nuevo hacia mí, esta vez hinchada hasta el paroxismo pero, al menos reconociéndome, al mismo tiempo que yo a ella. ¡Cómo iba la tía a olvidarse de su sobrino favorito, por dios!

         Se disculpó de rodillas riendo a carcajadas y entrando en razón; luego se levantó y me abrazó, entre la poca risa que se iba ya desvaneciendo por completo. Sus palabras salieron como plagas que ahora se iban metiendo en la casa.

         -Pasá, pasá, pasá por favor, lo que pasa es que me agarraste discutiendo con tu primo sobre el origen de la vanidad. Él no se molesta en decir otra cosa que vanidad, vanidad. ¿Te parece che, que la vanidad sea el origen de la vanidad?

         -No se tía, que se yo, puede ser-. le dije medio incómodo, tratando de poner la campera en algún lugar ordenado.

         Pedro salió a mi encuentro y cuando me iba a saludar, Fantasía se interpuso y con una emoción que me pareció exagerada pero linda, me dio primera la bienvenida al mundo de los Piniataro. Yo conocía ese mundo pero hacía bastante que no pasaba. Unos cuantos años atrás, ellos me habían prestado una cámara para filmar un casamiento por encargo del tipo que vivía (y que lo sigue haciendo) en el almacén de enfrente de mi propiedad. Resulta que su hija se casaba y necesitaba a alguien para que documentara las imágenes de la fiesta, el jolgorio y el casamiento en cuestión. Yo me ofrecí pero con la única condición de encontrar una filmadora antes que nada. Cuando recordé que la tía Maru tenía una chiquita y fácil de manipular (aunque difícil para manipular imágenes) le rogué que me la prestara; después anduvo mucho tiempo en mi casa, después me acordé que la tenía que devolver, después de quién era y después, mucho tiempo antes de lo que había sucedido ayer con César, caigo por fin con cámara en mano, primos en los hombros y tía en la nuca iluminada por mi aparición y la de la cámara, después, lo de su edad, era un chiste, jamás se materializará en palabras.

         La idea de ir a visitar a mis primos, siguiendo pasos frívolos, zancada tras zancada y llegar y nada más que presentar una excusa sola, otorgar en mano un aparato y despedirme en un abrir y cerrar de besos, como mínimo quedaba mal, por suerte mi destino de pariente cercano llegaba además con una búsqueda, una búsqueda muy pura relacionada una sola vez con presagios que había tenido viajando en el bondi. Tanto Fantasía como Pedro, iban a tener un accidente.

Uno no sabe bien quién es hasta el mismo día en que nace, y desde, podría decirse, la tarde de aquel mismísimo día uno ya se pone a ver las cosas con mayor detenimiento. La búsqueda consistía (y después de considerar que el accidente no era físico sino casual), en el choque frontal con determinado personaje que estaba de paso y que a mi siempre me había interesado para indagarlo impulsivamente sobre el cine, la poesía, la música y tantas otras cosas referidas a la creación impulsiva también. Digo, la búsqueda iba a comenzar cuando ya ellos supieran acerca de mi presagio. Después del accidente (lo llamo así porque Pedro y Fantasía reconocerían a éste y por cosas que ocurrieron en el pasado Pedro terminaría a las piñas con el tipo hasta dejarlo hecho trizas) yo quedaría en encontrarme con alguno de los dos, que se encargaría de seguirlo hasta cualquier punto, cualquier dirección o cualquier lugar sin dirección, ya sea Pedro o mi querida prima Fantasía, alguno, no importaba quien, necesitaba para que me ayudase a detectar adónde podía yo topármelas con este hombre

         -Presagio, de qué hablas che, esas son pavadas, además ya sabes que si nos cruzáramos con el Pájaro Pedro se pondría como loco. O no te acordás que hace unos años Pedro, que lo conocía porque había sido su profesor de Literatura inglesa, le pidió encarecidamente que le corrija unos relatos que tenía y éste no sólo que lo trató de plagiador, sino que robó sus ideas y más tarde las colocó en un prólogo, creo que de su libro más importante o el de mejor venta.

         -Te entiendo Fantasía, lo que pasa es que el tipo me sirve bastante, hace poco editó un libro muy interesante sobre cine italiano, además publica comentarios semanales en revistas de arte cinematográfico; me pareció interesante encontrar, tanto en sus comentarios como en éste nuevo libro, algo parecido a lo que yo quiero plasmar en una pantalla; tiene una forma de expresarse inteligente, me siento muy representado en lo que dice, cómo siente además esto de los aspectos en la armonía musical y la poesía simbolista.

         Pedro y mi tía Maru, que escucharon y especularon antes de que yo lo supiera, me reprimieron de forma antológica, más que nada Pedro no llegando al insulto me dijo que yo estaba medio chiflado, primero por lo del presagio y segundo con hacerme el favor de saber dónde podría ir a vérmelas con el crítico. Accedí a su reclamo, además tranquilamente podía buscar su mail en algún apartado debajo de lo que solía escribir semanalmente. Después, cuando pasó un rato largo desde el minuto en que había entrado a la casa de los Piniataro, comprendí que no había tenido sentido pedirles a mis primos que hicieran esto. Comprendí también que el interés por encontrarme con el hombre decaía en expansión; sus ideas me interesaban mucho, por ejemplo decía que tanto el cine como la literatura acceden al alma porque ésta carece de venas y de sangre. La inyección a través de los ojos en un espacio vacío donde nada intercede, y las palabras, las imágenes y los sonidos que producen estas dos artes se apoderan de éste como si fuera la misma sangre circulando por la habitación del cuerpo; en otras palabras, que cuando vemos una gran película o leemos un gran libro el alma comienza a fluir, la presión preexiste pero hasta no compartir esta experiencia (que por supuesto dice que se da además con otras artes como la pintura, lo que pasa que por cuestión de gustos y placeres...) uno desconoce si tiene alta o baja; es un monumento pero con vida al alma. Las manifestaciones artísticas cumplirían el papel de torreones y vasos sanguíneos para el alma y no descubrir esto sería la "muerte natural de la misma" que después el cuerpo, en determinadas ocasiones está dispuesto a imitar. Por muerte natural, muerte natural; es así como el alma llega al mundo y lo triste está en que no es una enfermedad sino un tipo de muerte.

         Fantasía extrajo de su bolsillo una púa, me la puso en mi mano derecha y me dijo al oído si no le tocaba algo, un par de acordes para sustituir presagios insulsos por alguna linda visión con los oídos. Como no había guitarra le pregunté si me quería acompañar hasta mi casa pero no aceptó. Terminamos hablando un poco, entre distintos silencios de una radio fm y biscochos que la tía había hecho al horno.

         -Como te decía -dijo Pedro-, mi viejo está acostumbrado, una vez hasta pensó que le iban a dar un premio y sin embargo terminó tirando las palabras a la basura. Es normal que pase, a veces pensamos que vamos cargando una mochila de ilusiones, un halo de providencia y las manos ocupadas en el diálogo preferido, pasa un día, dos y nos damos cuenta que todo eso junto era ilusión y nuestro cuerpo con nosotros adentro una mochila media gastada que ya la dejás por otra mina.

         -¿Como? -pregunte confundido-, ¿nosotros nos dejamos por otra mina?, es una carga hasta cierto punto, aunque yo no diría eso, el amor, sabes, es otra cosa, o está dividido en categorías, no estoy de acuerdo con vos Pedro, un fracaso en lo que sea termina siendo alimento para ganado. El alma gravita; además una mujer abarca mucho más que nosotros y la mochila al hombro, te lo digo como buen compositor de mentiras que soy, filmar una mujer es salirse de los límites que tendría la imaginación ¡y tan fácil es!

         Fantasía me miraba, le gustaba lo que decía, no era romántico pero me acercaba bastante a lo que esperaban las mujeres de los hombres. Se la veía con los pies cruzados y los brazos hacia atrás con las manos pegadas al piso. Tenía puesta una especie de piyama escocés. La alfombra de su habitación incitaba de hacía rato a sacarnos las zapatillas. Se suponía que había escuchado lo que yo había manifestado acerca de las extrañas opiniones que tenía Pedro; pero cuando saltó con lo de ir a comprar un poco de comida, me di cuenta que las apariencias eran a veces engañosas.

         -Que increíble -dijo Pedro-, el ser humano nunca se ha conformado con el conocimiento de las cosas, las cosas que se ven a simple vista y que son supuestamente creíbles, no consideró que las cosas creíbles puedan llegar a ser más increíbles que las mismas increíbles-. Autodefinición y paradojas estetas en un primo como para hacer una remake obligada. En el desván había toda una colección de fotografías antiguas que debían haber estado en el living y por una coyuntura en el desorden casi virtual, debido y bebido angustia en red y camarita; cuartos prestados por amigos invisibles y progenitores ocupados en crear personas de cuerpo y palabra, estaban en un rincón o mejor dicho una repisa bastante vieja; de allí venía la vos diluida de Pedro que, conmigo de frente a centímetros y Fantasía a mi derecha formábamos un triángulo de conversación traída de la adolescencia. Recuerdos a los que ahora Pedro le sumaba una filosofía póstuma y que tenía que ver más con esa intención de mostrarse maduro en el ocaso de alguna charla sobre las imágenes de niños brincando en la memoria.

-Ser humano sin zapatillas- le dije a Pedro, que deglutía unas cuantas masitas con agilidad.

-Es algo increíble, por lo menos en mi casa, hay que ver si me consideras una persona creíble.

-Ni ahí- suspiró Fantasía, vos sos una persona terrible que viene cuando se le da la gana, y nos contás una búsqueda,

-Salgamos a la tía Maru- dije, ustedes tienen una madre presiosa, ¿por que saldremos tan diferentes a nuestros padres?

-Salimos de la tía Maru che- dijo Pedro entonando lo indiscutible y trayendo de la cocina un frasco de galletitas nuevas

-Y yo de mi madre; pero a veces hay que salir a propósito, tu tía tiene un don Pedro, bizcochos para entrar nadando en Normandía.

-¿Y que significa salir de alguien? pregunto Fantasía (apodo bastante realista el de Nati)

-Nose- conteste prosaicamente. -Por eso te digo primita, salgamos, hay que salir de todos lados, la regla más creible que nos ha dado Dios.

-Irreversible- aludió Pedro, cebándome un mate de azúcar con un poquito de yerba. -Quien dice, ¿no? si algún día llegamos a Marte salimos de este mundo, está bien, vos me podés decir, así como llegaste tenés la posibilidad de salir, con el suicidio o con la felicidad también te apartás un poco de la vida, pero irse del mundo sin irse de la vida, ¿no te parece ridículo che?.

-¡Basta Pedro!- exclamo una Fantasía fatigada, -hablemos de otras cosas-.

La tía Maru abrió la puerta despacio, asomó la cabeza, guiñó dos veces un mismo ojo y Fantasía se puso de pie. Con total franqueza hay que decir algo acerca de sus talones, moldeados con una perfección casi Tarantiniana; y los calcetines a mi lado, de primer plano veleidoso, estimulante y que engarzarían okey con el rostro de mujer sobria de placer recubierta en humo que sustituye una masa de aire lujurioso en el ambiente. Fantasía se arrimó a la puerta y sigo hablando de sus talones en sus pies uniformes y en esa piel prístina de la belleza sobre un lienzo movido. Talones en simetría con la felpa tan femenina que recubría la habitación pulposa y desde una lámpara y un pequeño muñequito de arlequín, al borde de la cama, pude seguirme como si me estuviera llevando y desde allí mostrar lo que venía, viendo a Fantasía en diagonal dirigiéndose a la puerta con sus finos talones en busca de una señal que evidentemente desconocía. Cuchichearon largo rato y tía Maru terminó dejando la puerta entre abierta   

 "Cada hombre, su cuna de lado, roedor permitido"  Cuanto de César había en mi, solo con imprimir una oración en el espacio, a razón de calmarme viendo a Pedro cómo pensaba e intentaba obtener a la fuerza una sortija que hacía de bombilla plástica, un cuadro embasado en paquete con fecha vencida. Tenía pilas que eran como mis talones cruzados en sentido opuesto (signo más en el menos y el menos en el más); a razón de moverme y contemplar una Fantasía que se acostaba ahora en la cama haciendo una mezcla obscena con el mazo de cartas que había junto al velador

-Bueno, primos, se hizo tarde y me tengo que rajar. Estoy con ideas y César capaz que también, ustedes la verdad que son compañía pero pienso en esto de andar por la vida creando y me agarra una terrible desesperación; ermitaños los laureles que supimos conseguir, no sé si me escuchan. Hola, hola. Miré de vuelta a Fantasía que seguía barajando, Pedro se había estirado a lo largo de la puerta, construyendo un puente que dejaba la cabeza por fuera del dormitorio; parecía que intentaba llamar a su madre y la puerta guillotina hizo que pensara sin cabeza, en bloques ecuménicos otorgados al hombre todos juntos a pagar en cuotas (oh juremos por gloria morid) Repetí de vuelta y haciendo alusión a una doble despedida tuve que pararme y ver desde lo alto esta situación confusa. En ese momento Fantasía me miro y empezó a repartir encima de la cama, una y una, dos y dos, tres y tres, cuatro y cuatro, ya está, pasaba el tres, quería un chinchón. Le agradecí, pero tarde se hacía y la prima más linda se ponía; le di un golpe al tobillo derecho de Pedro que no dejaba de llamarme la atención esa postura extraña, obnubilada con crestas a elección en caso de venir al mundo sin cabeza. Los dos seguían en ellos y yo ya no parecía aquel individuo que había llegado por sumisión media confusa. Otra vez me despedí no sin antes preguntarle a Fantasía si lo que había hablado con mi tía era secreto o predicado con oportunidad de pasar a mis oídos. Fantasía callaba eterna, siete y siete, ocho y ocho. Ah! tampoco chinchón, valla uno a saber. Abrí con mis propias manos la puerta, esquive la cabeza de Pedro, hice un saludo general a lo Napoleón y salí por fín a la calle y a la retórica presencia de la noche; mire de soslayo una vez más a la casa pero nadie había tomado una decisión y llegar hasta la verja para despedirme. Que cosa seria cuando se tiene en cuenta parientes que le faltan tornillos, más cosa seria cuando uno cree que tiene todos y no le falta aceite para volver a la casa. Es terrible pero vale decir normal porque tanto Pedro como Fantasía acostumbran a quedar envueltos y por separados en poemas de soliloquio moderno, como fichas de un mecanismo asistemático para equilibrar el todo con absurdos inteligentes al estilo Ionesco; infinitos manteles de esmirlas peligrosas mostrándonos que hubo una previa desnudez en la mesa y vanidades originadas en la vanidad. Llego aquí a sostenerme de un primo sospechoso que renglones atrás lo consideré un absurdo sobre proscenios parecidos a la vida.

         Allanaron por primera vez todo lo que no pudieron trasladar  (falta de coherencias). En el asfalto, porfiado con equidistancias de última sospechosas, me encamine haciendo más que dedos. Ombligos repatriados en el centro de mi cabeza, unilaterales, sin tener para nada en cuenta qué era lo que había conseguido hasta el momento. Coherencias por el lado de buscar atónito; pero dejar un presagio gracioso, terminó guiando mis bajos propósitos hasta llegar por fin a mi pequeño y pérfido cubículo adyacente al pasaje Don Quijote. Una victoria en las manos de Sancho Panza, por el contrario, me obligó a escalar demasiado para lograr mi retorno sin plagios de ser eternizado por una vuelta llena de ganas.

         Cuando me acuerdo de todas estas cosas, henchidas hasta cierto punto y estomacales (a pesar de que los pasajes son generalmente flacos). Mis primos, César y la tía, me parecieron por un momento que figuraban en algún catálogo desconocido de mi conciencia, creando un todo homogéneo sin censuras. Capítulos que se llenan buscando algo y que no logran el montaje final cuando podría haberse dicho fin, adiós, nos vemos en otro libro, hipertextos que se zarpan y te dicen no sin finura cuando morirás mientras acabaste de presentar tu primer manuscrito. La idea era ésta: descartar absolutamente todo; dejar el guión y buscar otra vida, dedicarme a la poesía cuando tuviera ganas, escribir por el ensueño viril. Dejar las propuestas por un tiempo, y no llamar la atención de los demás en seguida con propuestas irrisorias o no tan audaces como uno pudiera creer.

         Tenía proyectos en toda la habitación, uno de ellos (para mi el más interesante), estaba elaborado pero no con intenciones de ser leído por cualquier sujeto. Una vez había tenido presentimientos incómodos y me tuve que poner a escribir acerca de ellos, no me quedaba otra; una idea podía llegar a ser infinitas hojas asépticas. Contuve la mirada en la ventana y desembarqué con el espíritu al hombro, suponiendo que no todos sabían hacer ideas o pasarlas en limpio. Pero quedaban y quedaban, siempre despreciadas por cualquier lugar, y el interés que ponía sobre ellas era ínfimo y por tantos motivos que siempre eran bienvenidos, ni siquiera sobrevivían a ese que hacer o destino inválido.

Esa misma noche, mientras canturreaba una página de clásicos que duran horas (después se hacen modernos) llamaron a la puerta unas cuantas veces con cierta violencia pero manejada cautelosamente. Desde mi prontuario anochecido se pudo comprobar que la visita terminaba en el éxtasis de algunos sin vergüenzas empresarios que van con la Biblia en la mano, acusando estados que acostumbran llevar una buena cantimplora pero nada más. No me ubicaron y sin embargo lograron sacarme información precisa como para pedirme una pizza con faina. A eso de las dos de la mañana me llamó César un poco horrorizado (hasta se sentía el sudor por los poros del teléfono). Imaginé bastantes cosas pero nunca que iría a tornarse peligroso en zozobra, que lo único hecho al ruego soportaría cargas engañosas y sediciosas. Y tenía razón, tenía ideas, quería ponerse a discutir y planear un boceto más económico. Dilucidar en torno a la toma de conciencia, con efemérides muy concretas sobre el aspecto psicológico. Resulta que un mago, antes de dar el espectáculo, recuerda que ha olvidado en su casa medio canasto de secretos y palomas para usar en el show. Entra en pánico, quiere tomar apurado la campera y agarra su sombrero obedeciendo a pensamientos inconclusos. Empieza a caminar hacia la salida, atraviesa todo el corredor unidimensional que llega hasta dos manijas de una misma puerta impecable con cartelito de exit. No abre, regresa por otro lado, inventa en ese retorno trucos menores para tener por si acaso; cuando por fin da con una llave, ésta carece de función, por lo menos para esa puerta, entonces retoma una vez más pero sigue sin conseguir huir del pequeño anfiteatro. Esta desesperación durará hora y media de reloj, y para mayor verosimilitud, la película estará filmada casi toda en plano secuencia mientras que la psiquis de este muchacho se irá tornado cada vez peor. Pero (paradojas si las hay en el cine), no será en vano su tiempo para realizar otras búsquedas y amores desfallecidos o rebanados por otros magos y que vivían en dimensiones opuestas. La gran alegoría que presenta nuestro mundo hoy en día es acaso la presencia de magos (nosotros) ajusticiados y varados en el medio de una terrible pirámide dada vuelta donde los tiempos se vuelven obsoletos por estar abajo y de punta. El eterno capitalista que descansa en la palma de su mano creyendo estar en Dios, mientras acepta el perdón de cinco mensajitos de texto, escribe un libro, lo planta y se toma un avión a su casa para llegar al entretiempo de River-Boca.

         César estaba entusiasmado ahora con hablar de los hombres más que de los héroes, de los magos edición siglo XXI, más que de los practicantes con la capa en la cabeza por incapacidad. Inmolarse con estilo, usar a la carne para proteger a la maquina. Desaparecer en esa lóbrega venta de almas encasilladas en el asiento trasero de la conciencia; en los pasillos donde magos y trucos perdidos divagan porque van detrás de cada búsqueda interior.

         A lo mejor, esto podría haber sido una buena idea telefónica, pero no lo era. Se me había ocurrido que hubiera podido serlo, César me hablaba y yo pensaba ideas para escribir en el soporte telefónico. Cuando finalmente corté, comprendí de veras, que a cada uno se le está permitido como roedor ir detrás de supuestas ideas para llenarse la panza y la cabeza, tapando esas oquedades ignorantes que nos habilitan para sentirnos contentos frente a la vulnerabilidad imperiosa que nos termina superando. Y no estaba demás agregar poemas ignominiosos, embelleciendo así hasta las charlas en el Chat inconspicuo, en el bar incesto o la mancha que tenemos o seremos como habitantes inconclusos de la vereda federal.

         Detrás de la ventana, pasado un cuarto de hora, pude oler (siguiendo con esto del roedor permitido) una planicie llena de imagen triste, en el páramo pequeño, sobre la vía láctea (una fábrica media abandonada) que había esencia pedregal y parda amontonada pero delimitada por un espacio ataviado de enormes lunares inhóspitos. Ahí fue, que el aura floreció demasiado, me acerque y la ventana (esposa de ventano y ya diré por qué) casada, que flameaba como bandera de cuatro dibujos separados por esa cruz famosa que siempre la atraviesa. Ahí, ya no había flaqueza ni despotismo iluminado, ahí contuve la mirada de una persona terriblemente llena de lunares y morfemas azules. Quedando inmóvil, sin embargo abrí la puerta y Fantasía, por sorpresa del párrafo que ya iba buscando para cualquier lado, entró (y sabía que llevaba talones Tarantinianos) Entre mis manos, un ruidito hacía como no de mi, busqué de nuevo mis ojos en la ventana (esposa de ventano, en la eternidad juraron separarse, dieron al mundo de las aberturas un hijo que hoy está preso por contrabando de inmigrantes novedosos que solían pasarse de frontera a través de su madre, ¡es decir por una ventana!) y poniéndolos ahora sobre Fantasía me di el gusto de sentirme totalmente sorprendido por su visita.

-Que haces acá, gracias por haberme despedido, hoy en tu casa

-Perdoná, la verdad que vine a eso, vos sabes como somos nosotros che, ¿nunca te pasó ni parecido?

-Puede ser- respondí con una vos extraña, más fina de lo habitual, como si la vos fuera autómata y correspondía a cualquier otro sujeto del cual me hubiera reído bastante

         Entramos y la capital se hizo más chica. Hablamos con una comodidad superior a la otra en su casa y cuando ella ya se iba volví a preguntarle

-¿Que te dijo Maru, cuando te llamo y traía galletitas?.

Fantasía exhaló un aire desconocido. Afuera el oprobio de una noche con escamas húmedas espiaba toda clase de intensiones. Quizá me debiera haber arrepentido insistiendo tanto por una cosa que de última podría tener una importancia menor.

-Era una tontería, dijo felizmente. Ayer hablábamos de papá sin entusiasmo; recordábamos viejas anécdotas, una vez, me acuerdo que tenía cosas que hacer y no podía tomarse tres horas para ir a ver una de esas peleas que tanto le gustaban. Entonces fue a buscar una radio, y como no había ninguna en casa agarró plata del saco de mamá y salió disparando a comprar alguna media berreta. Bueno, pasaron tres horas y no venía, estábamos muy preocupadas, cuando por fin llega como pretextando que se había recorrido todo el barrio buscando y ni siquiera pudo conseguir pilas. Se había quedado sin pelea, sin hacer su trabajo, o sea nada. Después cuando pasa el tiempo eso se vuelve relato gracioso. Tu tía no hizo más que recordarme dos cosas: viniste a casa a devolvernos algo pero te fuiste sin devolvernos nada, "hacele acordar" me decía. Fantasía muy contraída se acercó hacia uno de mis dos pómulos colorados ahora producto de aquella cámara de vuelta en el cajón de remeras de mi habitación. Posando sus labios sobre la superficie asimétrica de mi oreja izquierda rezongó una frase ortodoxa y bajo sospecha de ser vulgarizada por el populacho introvertido en alguna peatonal o carnaval enajenado: "-Que no se olvide de devolvernos lo que nos corresponde". Su vos era maravillosa en estado de susurro, y por un instante sentí el deseo de reposar en aquella melodía por un tiempo infinito. Fantasía no se movía, su pelo se deslizaba marrón acrílico sobre uno de mis hombros que hubiera parecido (en el caso de que no llevara puesto camisa) una pequeña cabeza con pelo largo y exagerado. En el contorno de nuestros placeres y en ser atropellado por esteres y prosas rimbombantes prestadas al aire. Sensación ilícita empero todos estos años buscando historias complejas de parcelas y parientes perdidos en el ombligo repatriado sin sangre modelo. Mis vanos sucesos difícilmente tuvieron la suerte de seguir por incapaces de no saber ser que no deben ser

         Ahí nomás me levanté para devolverle la cámara, le pedí disculpas pero dejando claro que la visita había sido también para charlar y pasar un rato, como después se vivía una sensación tan rara me dije le largo y de largo te dije de dije me largo le dije ¿Te parece que halla otro juego en el que halla que repartir más que en el chinchón?   

 

Comentarios sobre Entre primos y la búsqueda de extraños presagios

Enlace recibido desde Entre primos y la búsqueda de ...
[...]tent"> La conformación y el fracaso de un guión ficcional (Yakely): Hola, Gracias por pasarte por mi blog … Veblogu.com ® 2009 Sponsored by Fs[...]

Vaya continuación, me sorprendes amigo mío, tienes mucha alma para la escritura... Como te dije, tienes mucho don, mucho por dar y compartir... 

Me causa mucha imaginación la parte en que mensionas "Ser humano sin zapatillas" quizás puedes inventar una novela de un ser humano sin zapatillas, es un buen título para tu pronta edición. jejeje. Algo así como de Nicolas  Fearn, "Filósofo en Zapatillas"

Estoy segura que muchas personas leerian con bastante atención..

   

Un fuerte abrazo, siempre encantada de leerte.
El Título para tu nuevo libro "El Ser Humano Sin Zapatillas"

    

Deja tu comentario sobre Entre primos y la búsqueda de extraños presagios

Deja tu comentario
Necesitas tener javascript activado para poder dejar comentarios

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

De esta forma, además, podrás mostrar tu imagen en los comentarios y no tendrás que rellenar tus datos cada vez.

Sobre esta anotación

Alejandro

Alejandro escribió esta anotación hace 2 meses. En ella habla sobre Capitulo 2.

2 personas han dejado ya sus comentarios.

Tú también puedes dejar el tuyo.

Temas relacionados

Login

Comentarios

Inacabados (Angeles)
asi q anduviste por el infierno y volviste para contarlo? tengo ganas de saber lo de Itati......(31 oct)
Lago de Parda (Yakely)
     Hola mi buen amigo, cómo estás? Sabes? Me gusto mucho este cuento... Tango que se me vino las ......(28 oct)
La vida de Brenda (Yakely)
Vaya Historia de Brenda... Me gusta esta parate de la historia, tiene alma y sobre todo reflexión ......(27 oct)
Inacabados (Yakely)
Hola Amigo, Cómo estás? Espero de corazón te encuentres bien... Seguro estas bien verdad?Ten una ......(27 oct)
Y a las hojas de los árboles dedico mi traición (betzaida)
que crees tu si ponemos 5 ojas de arbol en una bolsa plastica y otras 5 en unas servilletas por dos ......(04 oct)

Más comentados

Vengo a reprocharte (de parte de tu alma) (4)
Nunca de tu vida viste salir al alma dar un paseo por ahí. Ella vestía con algodón de mármol; los ...
Fragmentos de una carta infinita para Wendy (4)
 …que nacen de mi vida para postrarse en recuerdos tan reales como el presente mismo, ...
Alejan (3)
Animismo sobrecargado de impulsos secretos, en el callejón de férreos espantos que a la sombra ...
Más fragmentos encontrados (2)
...Y me dejas pensando tanto en la muerte que, a decir verdad, es mejor pensarla ahora cuando se ...
La conformación y el fracaso de un guión ficcional (2)
Caía del cielo una supuesta alegoría sobre la esperanza, y después de haberme abotonado con infame ...

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google