Una princesita en el jardín de mis pensamientos
Una princesita en el jardín de mis pensamientos,
Se pasea de aquí para allá dejando una estela indeleble de alegría y pomposa elegancia
Va pegando saltitos con sus zapatitos color salmón.
¡Con que claridad veo su magia divina en la belleza de su rostro!
Y en la virtud para manejar una paleta de profundos hechizos que vienen a parar a semejante lienzo como es el alma
Y con increíble talento que estremece a los corazones más sensibles, aprende a trasladar su castillito a los sueños; y de los sueños a la realidad; y de la realidad de vuelta a mis pensamientos, donde todo parece más chico y corroído por los recuerdos (como apretujado por sensaciones incoloras)
Pero la princesita, con sus zapatitos color salmón, se pasea de aquí para allá dejando una estela indeleble de alegría y pomposa elegancia
Y no sólo se divierte por mera intención de pasar la inevitable desgracia del tiempo, sino que termina siendo guardiana y protectora de mi pequeño jardincito. Lo decora, lo florece y le da un aura de realismo poético con su inevitable presencia.
En este momento, ya se ha hecho de noche. Las estrellas parecen haber llegado todas juntas a una función nueva que se estrena en un cine medio abandonado de mi jardincito
Y la princesita, que no acostumbra a perderse ninguna película interesante, me llama a los gritos con señales y descuentos en mano.
Y como si fuera una parodia humana, donde realidad y sueños se confunden, nos envolvemos en celuloide, posando las miradas en un cielo que cuenta una historia y las nubes que pasan sin dejar efectos especiales.
Una princesita en el jardín de mis pensamientos...



